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Columna de Opiniรณn: Colores Polรญticos
๐‹๐š ๐ฉ๐ซ๐จ๐ญ๐ž๐ฌ๐ญ๐š ๐๐ž๐ฅ ๐ฉ๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š๐ฅ ๐๐ž ๐ž๐ง๐Ÿ๐ž๐ซ๐ฆ๐ž๐ซรญ๐š ๐ž๐ง ๐™๐š๐ฆ๐จ๐ซ๐š ๐ซ๐ž๐Ÿ๐—น๐ž๐ฃ๐š ๐ฅ๐š ๐œ๐ซ๐ข๐ฌ๐ข๐ฌ ๐ž๐ฌ๐ญ๐ซ๐ฎ๐œ๐ญ๐ฎ๐ซ๐š๐ฅ ๐๐ž ๐ฎ๐ง ๐ฌ๐ข๐ฌ๐ญ๐ž๐ฆ๐š ๐๐ž ๐ฌ๐š๐ฅ๐ฎ๐ ๐ง๐š๐œ๐ข๐จ๐ง๐š๐ฅ, ๐œ๐จ๐ฅ๐š๐ฉ๐ฌ๐š๐๐จ ๐ฉ๐จ๐ซ ๐ฅ๐š ๐Ÿ๐š๐ฅ๐ญ๐š ๐๐ž ๐ฆ๐ž๐๐ข๐œ๐š๐ฆ๐ž๐ง๐ญ๐จ๐ฌ ๐ฒ ๐ž๐ฌ๐ฉ๐ž๐œ๐ข๐š๐ฅ๐ข๐ฌ๐ญ๐š๐ฌ.
El grito de auxilio lanzado por ๐š๐ฉ๐ซ๐จ๐ฑ๐ข๐ฆ๐š๐๐š๐ฆ๐ž๐ง๐ญ๐ž ๐Ÿ‘๐ŸŽ ๐ญ๐ซ๐š๐›๐š๐ฃ๐š๐๐จ๐ซ๐ž๐ฌ ๐๐ž ๐ฅ๐š ๐ฌ๐š๐ฅ๐ฎ๐ del turno vespertino del ๐‡๐จ๐ฌ๐ฉ๐ข๐ญ๐š๐ฅ ๐Œ๐ž๐ฑ๐ข๐œ๐š๐ง๐จ ๐๐ž๐ฅ ๐’๐ž๐ ๐ฎ๐ซ๐จ ๐’๐จ๐œ๐ข๐š๐ฅ (๐ˆ๐Œ๐’๐’) en ๐™๐š๐ฆ๐จ๐ซ๐š, ๐Œ๐ข๐œ๐ก๐จ๐š๐œรก๐ง, no es un hecho aislado; es la radiografรญa dolorosa de un modelo institucional que se cae a pedazos.
La concentraciรณn pacรญfica realizada en las instalaciones hospitalarias para exigir respeto, dignidad y condiciones laborales bรกsicas pone en evidencia la indolencia de la burocracia frente a quienes sostienen, a costa de su propia salud mental y fรญsica, la atenciรณn diaria de los derechohabientes.
Lo mรกs grave de esta protesta no es รบnicamente el maltrato laboral โ€”que por sรญ solo resulta inaceptableโ€”, sino el contexto nacional en el que ocurre.
Nos encontramos ante un sistema de salud profundamente colapsado. No hay suficientes mรฉdicos especialistas para atender la demanda real de la poblaciรณn, las clรญnicas operan bajo mรญnimos presupuestales y, para colmo, persiste un crรญtico desabasto de medicamentos que condena tanto al paciente a la desesperanza como al personal mรฉdico a la impotencia operativa.
Exigir un ambiente libre de malos tratos es un derecho elemental, pero resulta una burla cuando las autoridades del ๐ˆ๐Œ๐’๐’ pretenden que se otorgue medicina de calidad con hospitales vacรญos de insumos y plantillas laborales asfixiadas.
Mientras el Estado siga ignorando que el pilar de la salud pรบblica son sus trabajadores y sus recursos materiales, cualquier discurso oficial sobre bienestar sanitario serรก, simple y llanamente, una simulaciรณn criminal.